lunes, 4 de octubre de 2010




















Siempre que vengo vengo sin venir
vengo como sombra a veces
como un alocado verneano sin banderas
pero suelo venir para pretender verte
cuando en realidad me ves.

Saber qué puedo yo presentarte
es la anomalía del ser
del yo que busca reconocerse
encontrarse otra vez
en donde nadie puede hallarlo
bueno casi nadie.

Toda esta generación (desbocada)
sólo hace mentirse
mentirme a mí mismo con el
ofrecimiento de modelos Hollywoodenses
de torsos anoréxicos y cabellos tintados
de sueños en azul y rojo.

Por eso es que vengo a tí sin venir
te hablo sin hablar (o sin que me oigas)
porque de la pena sólo tengo un reflejo
unos pellejos dejados en la habitación.

Y a veces vengo mintiéndome
muchas veces para ser exacto
vengo mintiendo al ser que exvive
porque desde que entraste y cerraste la puerta
nada es igual
excepto mi oración
que no está excenta de ser oída.

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